Monthly Archives: February 2011

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El comienzo de clases se está aproximando…
Para los alumnos, docentes y padres esto puede causar diferentes sensaciones y expectativas.

En este posteo quiero dedicarme a escribir sobre los niños y el comienzo de clases.
No todos lo esperan de la misma manera, cada uno internaliza a la escuela en función de sus características propias.
Hay niños que parecieran indiferentes, otros manifiestan enojo o angustia, otros alegría, ansiedad, etc. Las variables son muchas, pero siempre algo genera…

Para ayudarlos desde el inicio, plantearé sugerencias que pueden poner en práctica y modificarlas según su caso.

Anticipación, Participación, Comunicación, Acompañamiento, Motivación, Elaboración

Anticipar que tal día se volverá a ir a la escuela. Que para el niño no sea ninguna sorpresa, que el tema esté hablado junto a los padres, hermanos, abuelos, tíos.
Escucharlos.

Se propone, que en la medida de lo posible, los chicos sean partícipes de las compras y los preparativos de los útiles escolares.

Que se asista a las reuniones de padres y comunicar en familia lo que se ha hablado en dicha cita.

El dialogo, la comunicación como proceso, facilita a evacuar dudas, a que se pueda transmitir información, a que se sientan acompañados, a que no se formen falsas creencias, a bajar ansiedades, a sentirse motivados a través del acompañamiento de los padres. Que éstos señalen los puntos fuertes y positivos, a felicitarlos por el esfuerzo del año anterior, que hagan mención sobre lo aprendido y construído durante el último tiempo, que recuerden y hablen sobre lo que más le gusta a su hijo o hija de ir a la escuela, claro está que para esto los padres deben conocer a sus hijos.
También lo que puede favorecer a la aceptación son los ejemplos, ya que seguramente durante diciembre a marzo los padres o bien alguien cercano ha tenido un tiempo determinado (lapso menor al de los alumnos) de vacaciones en su trabajo. Indicar que es un período con comienzo y final, el cual se dedica a descansar y a actividades de disfrute y ocio, y luego se vuelve (con más ganas y descansado) a la rutina del trabajo o del estudio. Como un recreo prolongado.

Otro ítem importante es tener presente el ¿Por qué?, el ¿Para qué? Y el ¿Cómo?
Esto no es más que los objetivos de ir a la escuela, para qué nos sirve aprender, qué vamos a hacer con ello, etc.
Poder tener estos diálogos con los chicos los ayuda a que la escuela no sea un castigo, algo que no entienden a que van, a que aparezcan angustias, negación a querer ir y trabajar en clase, etc.
Algunos se preguntará pero cómo se hace esto. Y se me ocurre poder apuntalar a las palabras resaltadas anteriormente
[Anticipación, Participación, Comunicación, Acompañamiento, Motivación, Elaboración]

Transmitir entusiasmo y alegría desde ahora, no mencionar ni hacer foco en aquellas cosas que el niño rechaza de la escuela, de los errores que tuvo o de los episodios negativos, acaso que el niño lo mencione.
Si les es posible a los padres concurrir al acto del primer día y participar en las actividades que cada colegio brinda a las familias. Que sea una celebración para grandes y chicos.

Si va haber cambio de escuela o de turno, volver a charlar sobre el tema. (En realidad esto es más complejo, pero desde esta temática, apunto a poner en palabra los cambios que se aproximan)

Todas estas sugerencias, son ítems que vengo conversando y pensando con los padres de mis pacientes en etapa escolar, según cada caso, desde el consultorio gestionando acciones favorables para el proceso de enseñanza – aprendizaje de cada uno de mis pacientes.

Quedo a la disposición de ustedes.
Y me despido con un fuerte abrazo y con actitud de festejo por un nuevo año lectivo, les deseo un maravilloso comienzo de clases!

Saludos,

Lourdes Quinteiros
Psicopedagogía
Consultorio:
(011) 15-5176-0338

Se consideran a los nacidos entre 1980 y 2000 como la “Generación Y”, los nativos digitales. Son jóvenes, audaces y con sólidos conocimientos de tecnología.

La mayoría de ellos no dudan en dejar un trabajo en busca de nuevos horizontes. No permiten que las horas de trabajo ocupen espacios destinados para los hobbies, el ocio y disfrute.
Es una generación que no tolera las reuniones sin sentido, donde nadie decide nada, o los jefes que imponen reuniones a las 18 horas, cuando ellos tienen el bolso listo para ir a jugar al fútbol

Retenerlos es un desafío; están siempre abiertos al cambio y muy poco atados a la rutina.
Esto se convierte en un problema para las organizaciones.

Más allá de ciertas características de la cultura actual, quiero incluir los procesos que les sucede a los jóvenes en su primer empleo. Donde se pone en juego una dinámica que podría llamarse crisis del deseo: ya que el joven se encontraba en una estabilidad; en el deseo de sus padres, siendo “hijos de”. Ahora, en y con el trabajo, ingresando a una organización, siendo parte de ella y ocupando un puesto, deberá responsabilizarse tanto de sus tareas y responsabilidades como de su independencia.
Y en estos procesos de cambio suceden diferentes acciones, y algunas entradas a la adultez pueden estar acompañadas por síntomas en lo laboral. Los cuales se leen como desmotivaciones, inseguridades, irresponsabilidades, ausentismo, etc.

Winnicott en “La tendencia antisocial”, articulo de 1956, menciona que algunos jóvenes “…hablan con amargura de su inhabilidad social y fracaso personal. Consideran que no han heredado algunas dotes para soportar las exigencias y las responsabilidades del mundo de los mayores….”.

En la misma línea, Vilá establece que“El inconformismo del adolescente moderno, su proyecto de vida de llegar a ser una persona inserta en la época, ha dejado paso al joven regularmente insatisfecho y errante con una biografía de bricolaje hecha a base de funcionar en un presente continuo”.

Lacan enseñó la función Nombre del Padre como aquella capaz de separar al niño del deseo materno, mediante prohibiciones y habilitaciones. Por medio de interdicciones pero también de permisos

Entre medio de todo ésto la posición que tome, primordialmente, el líder puede facilitar la retención y el desempeño de sus empleados jóvenes.
Será importante poder articular la Autoridad con el Poder (sabemos que no es lo mismo).
Facilitar la comunicación será un primer paso.
Trabajar en equipo y por objetivos, donde el trabajo de los empleados se vea potenciado.
Tener en cuenta la diversidad. Poder hacer de ella un buen intercambio. Esto acentuará el buen clima y el campo de respeto que se establece en todas las relaciones.
Ofrecer procesos de capacitaciones que sean realmente útiles en temas que sean interesantes para ellos y necesarios a nivel organizacional y que ellos lo sientan como tal. (Este tema me invita a que futuramente le dedique un espacio).
Aprovechar, apoyar y contribuir su alta creatividad, facilitarle las herramientas para ella y tener en cuenta sus tiempos. Llevar a que éstos, y sus procesos de funcionamiento, sean un beneficio y no una dificultad.

Debemos tener en cuenta que los empleados jóvenes priorizan: buen clima, pocas horas, aprendizaje continuo, un ambiente informal, participación, sentirse parte de, celebración y jefes “buenos”.
Todas estas variables se convierten en desafíos para las organizaciones y para los líderes.

Como último, comparto un vídeo:

Fuente:
Generación Y: Perfil laboral de personas que usan Facebook
Cómo gestionar empleados jóvenes (Generación Y)
La generación y
Gestionar la Generación Y
La Generación Y

Lourdes Quinteiros.-
lourdesquinteiros@yahoo.com.ar