Comparto con ustedes un hecho indignante, en el cual un periódico me ha entrevistado. En dicha nota se encuentran fragmentos de la conversación que hemos tenido con periodista de La Unión.
Es muy triste que estas circunstancias sigan sucediendo.
Voy a comenzar citando a Paulo Freire:
“Enseñar exige respeto a la autonomía del ser del educando”
Como le he respondido al periodista al principio de la nota, estos hechos no deben dejar de sorprendernos. Porque considero que sería muy grave que nos acostumbremos…
¿Cómo se llega a esto? Es una pregunta que todos nos hacemos.Deberíamos comenzar a pensar dispositivos de acción, y algo que considero de importancia es iniciar a intermediar la palabra.
La cultura del lenguaje y la mediación por la palabra puede intervenir favorablemente ante hechos de gran impulsividad, de acciones aisladas de pensamiento.Enseñar dando ejemplos, sabiendo decir y sabiendo escuchar.
Una herramienta podría ser enfatizar en la capacitación de los maestros.Estar frente a un aula siempre es una tarea difícil, compleja y apasionante. Se debe llevar adelante con compromiso, con profesionalismo y con vocación.
Ningún pretexto es válido para atar a un alumno. Está claro que no es un acto equilibrado, que no hay motivo que sostenga dichos acciones.
[No hay palabra verdadera que no sea unión inquebrantable entre acción y reflexión- Paulo Freire]
Los alumnos se inquietan, y esto debemos comprenderlo y trabajar con dichos movimientos.
Un alumno se puede poner inquieto por muchos motivos, a veces puede estar relacionado a la didáctica del profesor, otras veces a las características propias y/o historia personal del niño, a algún evento crucial, etc. Y debemos tener en cuenta que no todos aprendemos de la misma manera, y sucede que para muchos una situación dinámica pueda favorecer su proceso de aprendizaje.
Lo que sea que moviliza al alumno puede servir como estímulo y no como barrera, recordándo que la curiosidad favorece al aprendizaje, intentando de potenciar las ganas de aprender de los niños.
Considero falsa la idea de que si en un aula están todos los alumnos sentados y en silencio es significado de que todos estén prestando atención y aprendiendo.
El docente debe poder manejar la situación con los alumnos y el objeto de conocimiento sabiendo los conocimientos no se asimilan de la misma manera ni en el mismo tiempo. Prestar atención a las particularidades, y trabajar con ellas.
Comparto con ustedes la nota en la que me invitaron a responder algunas preguntas:
“Una maestra amarró con cinta a dos alumnos en sus pupitres”
Para concluir este posteo les dejo mi mail lourdesquinteiros@yahoo.com.ar
y de regalo un vídeo de un gran maestro de la pedagogía, Las siete miradas de PAULO FREIRE:
LAS SIETE MIRADAS DE PAULO FREIRE
Lourdes Quinteiros.-
Psicopedagoga

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